Descubre cómo afectan los cambios de estación a los niños. 

La astenia primaveral, o lo que es lo mismo, las consecuencias de pasar del otoño a la primavera nos afecta a todos, incluidos los niños: es habitual sentirse con menos energía, padecer cambios de humor e incluso, según los expertos, algunos niños llegan incluso a perder el apetito. Hemos recopilado consejos básicos para afrontar el cambio de estación con buenos hábitos.

Hábitos para toda la familia
Establecer una rutina de buenas prácticas es la mejor forma de devolver al cuerpo el equilibrio que necesita:

  • Horas de sueño: Las horas de sueño, sobre todo en niños, son vitales para su desarrollo adulto. Establecer unos horarios y acostumbrarles a dormir un mínimo de diez horas (o incluso más si el niño lo necesita).

  • Más comidas al día menos copiosas: El agotamiento propio del cambio de estación se ve aumentado si pasamos muchas horas sin comer. Lo ideal es ingerir alimentos cada tres o cuatro horas.

  • Sí al ejercicio físico: Aprovecha el buen tiempo para hacer deporte al aire libre, ya sea montar en bici, patinar o jugar al balón. El deporte ayuda a regular los niveles de energía de pequeños y adultos.

  • Mucho líquido: Beber agua, zumos, yogur líquido ayuda mucho a mejorar los síntomas de cansancio y fatiga. Evita refrescos azucarados en la medida de lo posible.

 

  • Alimentación rica y variada: Los profesionales insisten en que hay que comer de todo para enriquecer nuestro organismo. No pueden faltar la fruta y la verdura, pero tampoco el pescado, la carne y los huevos para no ver mermada la energía de nuestros hijos y superar airosos la astenia primaveral.

Es importante saber que la astenia primaveral en niños no suele durar más de 8 – 10 días, si observas que los síntomas son similares pero se alargan en el tiempo lo más recomendable es acudir al pediatra para que diagnostique qué es lo que le ocurre a tu hijo.